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Sólo quiero caminar…

Cuando se ha visto una sola vez

el resplandor de la felicidad

en el rostro de un ser a quien se ama,

se sabe que no puede existir otra vocación

para un hombre que la de suscitar

esa luz en los rostros que le rodean…,

y uno se desagarra con el pensamiento

de la desgracia y de la noche,

que nosotros arrojamos,

por el único hecho de vivir,

en los corazones que encontramos.