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“Oigo como cantan las ranas en los árboles” (2)

Nuestra relación era estéril,
infructuosa,
inventada;
pero yo ya no tenía energía
para intentar otra,
ni deseaba hacerlo.
Sentía únicamente,
la nostalgia de mí mismo,
de no haberme querido,
de no haberme entendido,
y tenía miedo a quedarme a solas,
con mi propio fracaso,
con el naufragio incompartible,
con el descalabro irreversible…