http://elreinodeloscisnesnegros.com/medios/2014/06/untitled-50.png

“Los demonios de la mente…”

… y ahora él depende de ella, y es ella la que lo sostiene como en realidad lo ha sostenido siempre.

Y un día Manolo, o como se llame, dirá adiós muy buenas; y ella, que renunció a tantos sueños, que se impuso a sí misma un extraño deber unilateral, que no vivió nunca una vida propia que no fuera a través de él, se quedará de golpe quieta y vacía, perdida su razón de ser, con hijos y demás familia que de pronto se le antojan lejanos, extraños.

Añorando la cadena que la ató recién cumplidos los veinte, cuando casarse, poner una casa, tener una familia, era un sueño maravilloso como el de las poesías y las películas.

A lo mejor, antes de hacer mutis, él tiene tiempo, decencia y lucidez para darse cuenta de lo que fue ella en su vida.

Y entonces echará una lagrimita y le dirá eso de que lamenta haberla tenido como una esclava, etcétera. Y ella, una vez más, se callará y le pondrá bien el pelo, para que agonice guapo, en vez de decirle: a buenas horas te das cuenta, hijo de la gran puta…