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“La única vez que tuve razón, fue la vez que pensé que me había equivocado”

Es la lucidez de uno mismo.
El reconocimiento.
Hay que quitarse la máscara y arrancarse la piel de la cara si hace falta.
Toco la verdad, fría como el hielo, y dejo que me traspase, que me corte en dos.
Está ahí.
No puedo evitarla.
Me ciega.
Me ahoga.
Me tiro al suelo, me cubro la cabeza, la quiero ignorar pero el momento ha llegado.
No puedo esconderme más.

He tocado fondo